Prediction markets: el poder de señal de los precios y como la infraestructura determina la norma.
En febrero de 2026, el contrato sobre si Alí Khamenei dejaría de ser líder de Iran antes del 28 de febrero, recogió una probabilidad que se mantuvo en torno al 1% hasta las 07:00, saltó al 46,1% a las 15:00, y llegó al 82,3% a las 20:30 —justo después de las declaraciones de Netanyahu recogidas por Reuters. El volumen total de negociación fue de 131 millones de dólares.
En el contrato creado sobre la captura de Nicolás Maduro (4 de enero de 2026), la probabilidad subió al 67 % a las 2:10 de la madrugada coincidiendo con la intensificación de las operaciones militares, cayó al 37 % reflejando incertidumbre, y saltó al 100 % a las 4:20 tras las declaraciones de Trump.
En vista de lo anterior, el mercado no «predice» la captura de Maduro en sentido determinista, sino que actualiza continuamente los precios a medida que la información está disponible y se reconoce como creíble. O al menos, esa es la lógica que subyace a los nuevos modelos de negocio conocidos como “MERCADOS DE PREDICCION”.
Qué son
Un prediction market es conceptualmente un mercado donde se compran y venden contratos sobre el resultado de un evento futuro. En su forma más común —la binaria— cada contrato liquida a 1 si el evento ocurre y a 0 si no. El precio de compra funciona como probabilidad implícita: pagar 0,73 por un contrato «Sí» equivale a decir que el mercado asigna un 73 % de probabilidad al suceso.
Barone y Carli sitúan estos contratos donde conceptualmente pertenecen: son una forma particularmente explícita de derivados sobre eventos, en los que el objeto de negociación es directamente el resultado de un evento económico, político o deportivo. Y recuerdan que esto no es una anomalía teórica. Las estadísticas del BIS ya incluyen contratos cuyo pago depende de sucesos futuros: los futuros sobre Fed Funds dependen del tipo objetivo que anuncie la Reserva Federal, y los CDS dependen del impago de entidades concretas. Los derivados de catástrofe (CAT futures, CAT swaps, CAT bonds) llevan décadas negociándose sobre subyacentes no negociables. Negociar contratos vinculados a eventos no financieros es una práctica ya integrada en los mercados financieros.
Dos rasgos condicionan todo el análisis regulatorio posterior:
- El subyacente lo es todo. Un mercado sobre quién gana la liga y uno sobre si el IPC de septiembre supera el 2,5 % son idénticos en mecánica y radicalmente distintos en calificación jurídica.
- El pago fijo es lo que atrae al regulador financiero. Un pago fijo condicionado a un evento es, estructuralmente, una opción binaria.
Dos arquitecturas, dos mapas de riesgo
Al no estar regulados en ningún país como tal, solo tenemos la definición real de como vienen funcionando, aunque operativamente se están diseñando de maneras muy distintas.
Kalshi, por ejemplo, consiste en una plataforma don liquidación en dólares vía cámara propia, KYC y AML completos, cuenta con su propio libro de órdenes que está disponible en más de 130 países, va dirigido a minoristas, instituciones y participantes regulados.
Polymarket, el otro gran representante del sector tiene sede en Islas Caimán con operaciones en EE. UU. y UE, liquidan en USDC mediante contratos inteligentes on-chain, su verificación está basada en wallets con mínima comprobación off-chain, y alojan mercados automatizado con pools de liquidez, acceso global salvo en países que bloquean DeFi, dirigido a usuarios cripto-nativos.
Como puede comprobarse, aunque comúnmente se identifican como prediction markets, a nivel de infraestructura son completamente diferentes. Y eso tiene un impacto desigual en la normativa a la que deben someterse, puesto que en Fintech, el marco regulatorio lo determina la operativa, y no el nombre comercial del producto.
No son dos versiones del mismo negocio. Son dos negocios distintos con la misma pantalla.
Modelos sin cripto
El operador tradicional —cuentas fiat, servidores propios, casación de órdenes centralizada— tiene un camino incómodo pero transitable. El régimen técnico español está escrito para él: sistemas certificados por entidad autorizada conforme al Real Decreto 1613/2011 y la Resolución de 6 de octubre de 2014; un Sistema de Control Interno con capturador de transacciones y base de datos física en España, accesible en tiempo real por la DGOJ y en formato XML; y verificación de identidad de cada jugador contra el SVJ y el RGIAJ antes del acceso.
Para el modelo que opta por este back end, todo es conocido. El operador sabe qué le van a pedir y existe una vía de licencia.
De hecho, ESMA se ha pronunciado recientemente sobre ellos, a través de un recordatorio formal de que el marco de prohibición existente, establecido por la Decisión ESMA 2018/795 y ahora incorporado a medidas nacionales permanentes, alcanza a esta categoría de producto recién popularizada.
Además, la Comisión Europea está consultando sobre el tratamiento regulatorio de los contratos de predicción como parte de la revisión más amplia de MiCA. Esa consulta, abierta hasta el 30 de septiembre de 2026, explorará si y cómo deberían abordarse los prediction markets dentro del marco europeo de criptoactivos. El ángulo MiCA del post ha pasado de especulación a expediente abierto con fecha de cierre.
Modelos con cripto y blockchain
Aquí, existen varios retos pendientes de resolver.
Primero, la certificación técnica no encaja. Un contrato inteligente inmutable sobre una red descentralizada complica mucho el estándar tradicional de verificación técnica, por lo que haría falta una metodología de auditoría nueva.
Segundo, el sistema de control interno (requisito exigido por la normativa sobre juego) es incompatible de origen. Cualquier red Blockchain que se use de base como ledger es global, posiblemente no española, y casi seguro que no almacena datos en XML.
Tercero, la pseudonimia choca con la verificación obligatoria. Cumplir con la normativa exigiría una capa off-chain de verificación de identidad con whitelisting de monederos validados,
En por último, en aquellos casos en que por ejemplo las órdenes se casan off-chain, en un motor propietario del operador, y solo se registra on-chain la liquidación del trade ya emparejado. ya no podríamos afirmar que estamos ante un «protocolo autónomo e imparcial» puesto que el operador ejerce control activo y discrecional sobre la formación de precios, que es precisamente la función que MiFID II atribuye a mercados regulados, SMN y SOC. Si algún mercado además tiene subyacente financiero, la CNMV tendría base sólida para concluir que se está operando un centro de negociación. Y bajo MAR (regulación sobre abuso de mercado), la opacidad del motor invierte la carga probatoria: es el operador quien debe demostrar que no hay manipulación, front-running ni trato preferente de órdenes, algo que en el momento actual dentro de los mercados de predicción puede resultar difícil de demostrar, debido al nivel de información privilegiada que se puede estar utilizando para manipular los resultados de algunos eventos.
El ángulo MiCA
Un modelo como Polymarket, por otro lado, que está denominado en stablecoins (EMTs) sobre infraestructura pública, suma una tercera capa a la regulación del juego, y la de mercados regulados: MiCA.
Si el operador presta servicios sobre criptoactivos (custodia, intercambio, ejecución de órdenes por cuenta de terceros) y necesita autorización como CASP; qué régimen aplica al stablecoin usado como colateral; y si el modelo no custodio realmente evita la calificación de custodia. Y más relevante aún, si opera un libro de órdenes, posiblemente deba solicitar servicios clase 3, lo que implicaría una autorización compleja, larga y costosa.
Merece notarse que la CNMV supervisa tanto los mercados de valores como a los proveedores de servicios sobre criptoactivos bajo MiCA, pero no la regulación del juego. Dos supervisores, tres títulos competenciales, sin duda no es lo idóneo para que proliferen estos nuevos modelos de negocio.
Conclusiones
El problema de fondo es de clasificación, no de cumplimiento. Esta pluralidad de categorías hace cada vez más difícil trazar una línea clara de demarcación entre bolsas tradicionales, mercados de derivados, plataformas de apuestas y los nuevos mercados digitales de eventos. Es precisamente en este contexto de fronteras difusas donde se produce la evolución reciente de los prediction markets, y donde se hace evidente la inadecuación de las clasificaciones estadísticas e institucionales tradicionales. Además, no existe hoy ninguna asociación sectorial capaz de ofrecer una medida completa y coherente del tamaño global de estos mercados, fragmentados entre organismos de juego (EGBA, AGA), asociaciones cripto (Blockchain Association, GDF) y otras. Cuando ni siquiera hay acuerdo sobre quién debe contarlos, difícilmente lo hay sobre quién debe regularlos.
El diseño técnico es una decisión jurídica. Desde ATH, queremos señalar que la elección de arquitectura en el modelo de un mercado de predicción tiene una consecuencia regulatoria que probablemente no se ponderó al tomarla, y que merece la pena tener presente:
- Casar órdenes off-chain en un motor propietario es lo que da a la CNMV base para calificar la operación como centro de negociación bajo MiFID II. Una decisión de latencia y coste que se convierte en una decisión de licencia.
- Incluir indicadores económicos entre los tipos de resolución automatizada del MVP es lo que activa la prohibición permanente de opciones binarias a minoristas. Una línea en una tabla de fuentes de datos que puede hacer ilegal un producto entero.
- Usar terminología financiera atrae al supervisor de valores sobre una actividad que, en sustancia, es apuesta.
- Construir sobre una cadena pública global hace estructuralmente incompatible el SCI exigido por la normativa técnica española.
Ninguna de estas cuatro decisiones parece jurídica cuando se toma. Las cuatro lo son.
El principio que lo gobierna todo es sustancia sobre forma. El regulador no queda vinculado por las etiquetas que la plataforma asigna a sus productos: diseccionará la función económica de la «share Sí/No» para determinar su naturaleza real. Ninguna arquitectura, por elegante que sea, cambia la calificación de lo que económicamente es una apuesta o una opción binaria. Aunque el caso italiano de Kalshi demuestra que la forma también castiga: allí el dominio pesó más que la licencia federal.
La brecha de enforcement no es una estrategia. Que no se hayan cobrado 350 millones en multas y que no conste sanción contra un operador puramente DLT describe la capacidad actual del supervisor, no el marco legal. La autoridad existe, las sanciones se dictan y la calificación queda en el expediente.
Legal by design, no legal as a review. La recomendación operativa es sencilla de enunciar y difícil de aplicar: contrastar el diseño base con abogados regulatorios antes de escribir el contrato inteligente, no después de desplegarlo. Un análisis legal previo, en fase de diseño, convierte cada hallazgo en una decisión de arquitectura que aún se puede tomar. Llegando después del despliegue, convierte los mismos hallazgos en deuda técnica sobre un contrato inmutable, cuando ya hay fondos de usuarios dentro.
Las preguntas concretas que conviene resolver antes de la primera línea de código: ¿qué subyacentes se van a listar y cuáles quedan fuera por definición? ¿Dónde vive el motor de casación y qué implica esa ubicación? ¿Cómo se acredita la imparcialidad de esa capa —logs inmutables con marca temporal, auditorías algorítmicas independientes, segregación de funciones entre quien accede al motor y quien gestiona la liquidez propia? ¿Cómo se resuelve la verificación de identidad sin romper el modelo? ¿Qué jurisdicciones se abren, con qué licencia y bajo qué dominio en cada una?
En ATH, tenemos experiencia acompañando modelos de negocio sofisticados, com el de mercados de predicción, desde la fase de diseño de la tecnología subyacente. Si estás desarrollando uno, no dudes en preguntarnos.
Abogado y CEO ATH21
SOBRE ATH21
ATH21 es la primera firma española de servicios legales integrales especializada en activos digitales y FinTech. Ofrecemos soluciones legales reales para los nuevos modelos de negocios, adaptándonos a cada proyecto, según la jurisdicción del momento en un entorno tan cambiante. Participamos en el desarrollo de proyectos internacionales basados en blockchain y activos digitales desde 2010.
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